
Los Redondos: aparecen imágenes inéditas de 1985 que estuvieron perdidas durante cuatro décadas
Un hallazgo en San Miguel recuperó escenas de Los Redondos en Palladium, antes de su explosión masiva.
La historia de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota acaba de sumar un capítulo que parecía perdido para siempre. Unas antiguas cintas cinematográficas, guardadas durante cuatro décadas en el altillo de una casona de San Miguel, en la provincia de Buenos Aires, salieron a la luz con imágenes de una época fundamental para entender el crecimiento de la banda liderada por el Indio Solari y Skay Beilinson.
El material registra momentos del detrás de escena y fragmentos de una presentación realizada el 28 de diciembre de 1985 en Palladium, un emblemático local porteño por el que pasó buena parte de la efervescente escena musical de aquellos años. Las filmaciones fueron recuperadas por un equipo de realizadores que, después de mucho tiempo sin conocer el paradero de los rollos, logró reencontrarse con esas imágenes y emprender una tarea de restauración.
El hallazgo tiene un valor que va más allá de la curiosidad que despierta entre los fanáticos ricoteros. Permite recuperar parte del universo visual de un grupo que construyó una relación extraordinaria con su público, pero cuya historia quedó registrada de manera fragmentaria en comparación con la de otras grandes figuras del rock nacional.
Las imágenes forman parte del adelanto de Buscando a Patricio Rey, un proyecto documental que busca reconstruir distintos momentos de la trayectoria del grupo. La recuperación de este archivo abre una ventana hacia una etapa en la que Los Redondos todavía estaban lejos de convocar multitudes en estadios, aunque ya comenzaban a consolidar una identidad artística y una comunidad de seguidores que crecería con los años.
Una película olvidada y un proyecto que nunca llegó a terminarse
El origen de las cintas se remonta a 1985, cuando un grupo de jóvenes estudiantes de cine, admiradores de la banda, se acercó a los músicos con una propuesta: realizar un videoclip de «Criminal Mambo». La iniciativa prosperó lo suficiente como para que los realizadores comenzaran a trabajar junto con el Indio Solari en la elaboración del guion.
El proyecto incluyó filmaciones en un estudio de Buenos Aires. Más adelante, los jóvenes tuvieron la posibilidad de registrar a Los Redondos durante una presentación en Palladium, además de documentar situaciones previas a la salida al escenario.
Para hacerlo utilizaron cámaras que registraban imágenes en película Súper 8, un formato muy empleado en producciones independientes, trabajos experimentales y registros familiares durante aquella época. A diferencia del video digital actual, cada toma dependía de un soporte físico que debía conservarse en condiciones adecuadas para evitar su deterioro.
El videoclip de «Criminal Mambo» nunca llegó a completarse. Con el tiempo, las películas quedaron fuera de circulación y se perdió el rastro de su ubicación. Lo que había comenzado como una experiencia cinematográfica impulsada por jóvenes entusiastas terminó convirtiéndose, sin que ellos lo supieran, en un documento histórico de enorme interés para el rock argentino.
La recuperación de esas imágenes permite, además, conocer una faceta menos habitual de Los Redondos: los momentos de camaradería, los preparativos y las situaciones cotidianas que rodeaban a los músicos antes de enfrentarse con el público.
No todo en la historia de una banda sucede arriba del escenario. A veces, los registros más reveladores aparecen en los instantes que quedan fuera de los discos y de las fotografías promocionales.
El contexto: Los Redondos en el umbral de una transformación
La fecha de aquella presentación ayuda a dimensionar el valor del archivo. En 1985, Los Redondos acababan de publicar Gulp!, su primer álbum de estudio, una obra que condensaba el espíritu independiente del grupo y su particular combinación de rock, ironía, personajes marginales y una mirada crítica sobre la sociedad.
La banda todavía se movía en un circuito de salas y locales nocturnos, lejos de los estadios que años más tarde quedarían asociados con el fenómeno ricotero. Su crecimiento se apoyaba en el boca a boca, en los recitales y en una relación con los seguidores que se desarrollaba al margen de los grandes mecanismos de promoción de la industria discográfica.
El 28 de diciembre de 1985, además, el grupo estaba a las puertas de otra etapa decisiva: al año siguiente publicaría Oktubre, uno de los discos fundamentales de su trayectoria. Con canciones como «Jijiji», «Preso en mi ciudad» y «Semen-Up», Los Redondos ampliarían el alcance de su propuesta y profundizarían una estética musical y visual que se volvería inconfundible.
Las filmaciones recuperadas permiten regresar al momento previo a esa consolidación. No se trata únicamente de observar cómo tocaban los músicos, sino de acercarse a una escena cultural que estaba cambiando y de la que Los Redondos serían protagonistas centrales.
La importancia del registro también reside en la escasez de documentos audiovisuales completos de aquellos años. La historia de la banda se transmitió durante mucho tiempo a través de discos, testimonios, fotografías, afiches y recuerdos de quienes habían asistido a sus conciertos. Cada nueva filmación aporta detalles que las crónicas escritas difícilmente pueden reproducir.
Del Súper 8 a la restauración digital
Recuperar las cintas no consistió simplemente en reproducirlas. El paso del tiempo había afectado el material original y obligó a realizar un trabajo especializado para preservar las imágenes y permitir que pudieran ser vistas nuevamente.
Los rollos fueron trasladados a un laboratorio de Madrid, donde se llevó adelante un escaneo cuadro por cuadro en resolución 4K. Ese procedimiento permitió recuperar detalles de la película original y preparar el registro para su utilización en una producción documental.
Había, además, un desafío fundamental: las imágenes fueron filmadas sin sonido. Para reconstruir la experiencia de aquella noche, los realizadores trabajaron en la sincronización con el audio de consola registrado durante el recital.
El proceso permite relacionar lo que sucede en el escenario con el sonido de la presentación, aunque la reconstrucción exige un trabajo cuidadoso para que imagen y audio coincidan. La resolución 4K mejora la visualización del material, pero no cambia su naturaleza histórica: se trata de una película filmada en los años ochenta, con las características y limitaciones propias de ese soporte.
El adelanto de Buscando a Patricio Rey también muestra parte de la búsqueda y el descubrimiento de las cintas. La recuperación no es solamente una operación técnica; es parte de una historia sobre la memoria, el paso del tiempo y la posibilidad de rescatar un documento que parecía definitivamente perdido.
Un archivo que todavía puede revelar nuevas historias
El material recuperado ya tiene un antecedente particular: algunas de esas imágenes habían tenido una difusión parcial en 1996, cuando el ciclo televisivo 220, realizado por Mariano Mucci, utilizó tomas de aquella filmación para una pieza audiovisual de «Fuegos de octubre», combinadas con escenas de la película El acorazado Potemkin.
Eso significa que el hallazgo no solo permite recuperar imágenes de una época decisiva, sino también volver a examinar registros que tuvieron una circulación limitada y que ahora pueden ser contextualizados de otra manera.
El documental Buscando a Patricio Rey, impulsado por Mariano Mucci, Aníbal Girbal y Augusto Giménez Zapiola, incorpora esta recuperación a una búsqueda más amplia alrededor de la historia de la banda. Por el momento, no se anunció una fecha de estreno para la producción completa.
Para los seguidores, la expectativa pasa por conocer cuánto material podrá verse y qué otros detalles de aquella presentación saldrán a la luz. Para la historia del rock argentino, el valor es más amplio: cada archivo recuperado ayuda a reconstruir el recorrido de artistas que transformaron la cultura popular desde circuitos independientes.
Cuarenta años después, aquellas imágenes regresan para mostrar a Los Redondos en plena construcción de su identidad. No hay que buscar en ellas el fenómeno multitudinario que llegaría más tarde, sino la energía de una banda que avanzaba a su propio ritmo, lejos de las reglas habituales de la industria.
A veces, la historia del rock vuelve a aparecer donde menos se la espera: en una caja olvidada, detrás de una escalera o en el altillo de una casa. Y cuando eso sucede, el pasado deja de ser solamente un recuerdo para convertirse en una experiencia que nuevas generaciones también pueden descubrir.