Millones de mexicanos hacen fila en la votación más grande en la historia del país que definirá el poder entre dos mujeres
CIUDAD DE MÉXICO.- La imagen se repitió desde muy temprano en todo el país, y también en las embajadas y consulados en el extranjero: largas filas de personas aguardando para votar en la ...
CIUDAD DE MÉXICO.- La imagen se repitió desde muy temprano en todo el país, y también en las embajadas y consulados en el extranjero: largas filas de personas aguardando para votar en la elección más grande que haya visto México en su historia, que concluirá con un nuevo hito: esta noche, por primera vez una mujer será electa presidenta.
“Mire, siempre y cuando salga honesta, y buena, está bien”, dijo a LA NACION Claudia Maticel, 77 años, luego de votar en la Ciudad en México en una elección “diferente”, dijo, por el enorme interés que vio, diferente a los comicios anteriores, pero también porque no recordaba tanta crispación y animosidad. “Hay mucha oposición y mucha gente pues hemos visto que se pelean si no van por un partido o por otro. Se ha visto muchísima oposición. Esperemos que cualquiera que salga lo haga bien”, insistió.
Tan divididos como la última vez que eligieron presidente, más de 98 millones de mexicanos estaban en condiciones de votar este domingo en la elección presidencial más grande –por la cantidad de votantes, y de cargos públicos en las boletas– que haya visto el país, y luego de la campaña más violenta. El último asesinato ocurrió horas antes de que se empezara a votar: Israel Delgado Vega, candidato a síndico en Cuitzeo, Michoacán, fue asesinado a tiros al salir de su domicilio. Ese crimen llevó la cifra de víctimas fatales a 38, y terminó por coronar el proceso electoral más violento en la historia del país.
Debido principalmente a la inseguridad, el Instituto Nacional Electoral (INE), el órgano autónomo que maneja las elecciones en México, debió levantar 222 casillas de votación –de un total de casi 156.000– en todo el país, la cantidad más alta desde el año 2000.
Claudia Sheinbaum, delfín de López Obrador, es la gran favorita para ascender a la presidencia. Su principal rival, Xóchitl Gálvez, candidata de la alianza de los partidos tradicionales, aparece relegada, aunque así y todo se mantenía latente la posibilidad de un batacazo que diera la sorpresa. Jorge Álvarez Máynez, el candidato de Movimiento Ciudadano, aparece relegado en la contienda.
“¡Qué viva la democracia! Muchas gracias a todos y a todas”, dijo Sheinbaum al votar temprano en la Ciudad de México.
La inseguridad era la preocupación principal en la mente de muchísimos mexicanos a la hora de dirimir la disyuntiva planteada por la elección: continuar con el proyecto político del presidente Andrés Manuel López Obrador, la cuarta transformación en la historia del país, o “4T”, o volver a dar un volantazo y retornar a la senda marcada por los partidos tradicionales, el PRI, el PAN y el PRD, que se unieron contra el obradorismo. El propio López Obrador planteó la elección como un plebiscito a su administración. Y para los críticos de su gobierno, el futuro de la democracia mexicana está en juego en la elección. La polarización funcionaba como un combustible para ir a votar.
“Creo que hay mucha más intención de voto, hay más incertidumbre, yo no estoy segura de que va a pasar al final. Se ve más involucramiento ciudadano”, dijo Orly, una mujer de 53 años que definió como “uno de los logros más lindos” la llegada de una mujer a la presidencia. Ella votó por Sheinbaum, por la continuidad.
“A mi me gusta el proyecto, quiero pensar que lo va a continuar. Su personalidad no hace fácil tener una convicción con ella, pero tiene un historial, una historia familiar de mucho involucramiento social, y quiero pensar que verdaderamente también tiene convicción de un proyecto. Del otro lado, no lo veo”, dijo.
Unos metros más lejos, en la misma casilla de votación en la capital mexicana, Isabella, 19 años, recién graduada del secundario y pronta a comenzar a estudiar abogacía, se preparaba para votar por primera vez. Era una de los 14 millones de jóvenes que, por primera vez, iba a volcar su voto para elegir presidente. Para ella, el género estaba muy relegado en la lista de desafíos del próximo gobierno.
“Espero que no sea el género, espero que sean otros retos como que la economía siga estable, y sobre todo la inseguridad, eso es un tema demasiado importante en mi país, y la corrupción, más que nada”, dijo. Su voto era para Xótchil Gálvez. “He visto un retroceso muy grande, el presidente nada más quiere parecer que favorece a un sector de la población y siento que está aplicando una fase de pobres contra ricos cuando no debería ser, debería ser todos los mexicanos y aplicar esa especie de separación del país es lo que nos daña más”, afirmó.
