
Lollapalooza Argentina cerró a lo grande: Sabrina Carpenter conquistó al público y Doechii encendió la noche
El último día del festival en el Hipódromo de San Isidro combinó pop, rap y rock alternativo con shows memorables de Sabrina Carpenter, Doechii, Deftones y varias bandas de la escena local.
El tercer y último día de Lollapalooza Argentina 2026 confirmó una vez más por qué el festival se consolidó como uno de los encuentros musicales más importantes de Sudamérica. Durante toda la jornada del domingo, el Hipódromo de San Isidro fue escenario de una mezcla explosiva de estilos, generaciones y culturas musicales que fueron desde el pop global hasta el rap más visceral y el rock alternativo. Miles de personas se congregaron desde temprano para disfrutar de un cierre que tuvo como protagonistas a Sabrina Carpenter, Doechii y Deftones, pero también dejó momentos destacados con artistas emergentes y referentes del rock argentino.
Desde el mediodía, el predio comenzó a llenarse de colores, looks llamativos y fanáticos expectantes. Muchos de ellos vestían prendas rojas, rosas o camisetas con marcas de besos en homenaje a Sabrina Carpenter, quien se presentaba por primera vez en el país como figura principal del festival. La expectativa era evidente: los seguidores aguardaban su show desde temprano mientras recorrían los distintos escenarios donde ya comenzaban a sonar las primeras bandas.
Uno de los encargados de abrir la jornada fue Reybruja, que subió al Samsung Stage a las 13.30 y ofreció un show cargado de energía rockera. El grupo mostró una propuesta musical que combina guitarras potentes con instrumentos como armónicas, maracas y panderetas, generando un sonido que remite tanto al folk rock clásico como a la tradición del rock callejero. Su EP debut, Superestrellas del barrio, publicado en 2023, refleja esa mezcla de influencias que incluye nombres como Bob Dylan, Fito Páez, Andrés Calamaro o Charly García.
En paralelo, el grupo Ryan agitaba el Alternative Stage con una presentación que incluyó el estreno en vivo de “Úsame”, primer adelanto de su próximo disco Zafarrancho. El tema marca un giro sonoro dentro de la banda, explorando un estilo más amplio y experimental. Con una letra que habla de deseo, culpa y fascinación, el grupo consolidó su crecimiento dentro de la nueva camada del rock argentino.
Pero uno de los momentos más intensos de la tarde llegó de la mano de Massacre, una banda que lleva décadas construyendo su identidad dentro del rock alternativo nacional. Con Walas al frente, luciendo su clásico sombrero pescador y una estética inconfundible, el grupo repasó parte de su repertorio y reafirmó su legado dentro de la escena. Desde los años 80, Massacre supo mantenerse como un nombre clave del circuito underground, pero fue en los 2000 cuando alcanzó mayor popularidad gracias a discos como El Mamut, que los posicionó definitivamente dentro del mainstream.
Mientras tanto, el predio también ofrecía experiencias más allá de la música. Entre ellas se destacaban las instalaciones artísticas distribuidas por todo el festival. Una de las más comentadas fue una estructura translúcida bautizada “Woo”, diseñada por los arquitectos Sebastián Adamo y Marcelo Faiden. La obra, formada por estructuras que evocan letras y globos, reflejaba las luces del festival y ofrecía una experiencia visual cambiante, especialmente al atardecer, cuando el sol comenzaba a bajar sobre el hipódromo.
Pero a medida que avanzaba la tarde, todas las miradas empezaban a dirigirse hacia el escenario Flow. A las 19.45 fue el turno de Doechii, una de las nuevas figuras del rap estadounidense. La artista apareció descalza, vestida con un top negro y un short con flecos que acompañaban cada uno de sus movimientos sobre el escenario. Con una actitud firme y carismática, Doechii desplegó un show intenso que conectó rápidamente con el público argentino.
Su presentación incluyó algunos de sus temas más conocidos, entre ellos “Anxiety”, canción que se viralizó en redes sociales y que forma parte de su disco Alligator Bites Never Heal. Lejos de reservarla para el final, la rapera decidió interpretarla al comienzo del show, provocando una inmediata reacción del público. El cierre llegó con “Denial is a River”, un hit celebrado por miles de fans que terminaron de consagrarla como una de las revelaciones del festival.
Sin embargo, el momento más esperado de la noche llegó a las 22 cuando Sabrina Carpenter subió al escenario principal ante una multitud. La artista estadounidense, que viene de acompañar a Taylor Swift en el Eras Tour, aterrizó en Buenos Aires en medio de su explosivo crecimiento internacional.
El show comenzó con una puesta en escena inspirada en un set televisivo, con cámaras laterales que mostraban las iniciales “SC”. Carpenter apareció detrás de un escritorio y desde el primer minuto desplegó su carisma, humor y energía, elementos que la convirtieron en una de las estrellas pop del momento.
Uno de los gestos más celebrados por el público fue su look celeste y blanco, una clara referencia a los colores de la bandera argentina. La conexión con los fans fue inmediata y quedó reflejada cuando miles de personas comenzaron a cantar “olé, olé, olé, Sabri, Sabri”, algo que sorprendió y emocionó a la cantante.
Entre los momentos más divertidos del show apareció la tradicional “detención” que Carpenter realiza en sus conciertos. En esta ocasión, la elegida fue la cantante argentina María Becerra, quien fue “arrestada” simbólicamente por “ser demasiado candente”, generando una ovación general del público.
Durante su presentación, Sabrina interpretó varios de sus éxitos, entre ellos “Please Please Please”, “When Did You Get Hot?”, “Tears” y “Juno”. El cierre llegó con “Espresso”, uno de los hits más populares de su repertorio reciente, que fue coreado por miles de personas.
El broche rockero de la jornada lo puso Deftones, banda estadounidense que regresó a Buenos Aires para reencontrarse con su fiel público argentino. Con su característico sonido que mezcla metal alternativo, atmósferas densas y melodías intensas, el grupo reafirmó su lugar dentro de la historia del rock contemporáneo.
Así, entre pop, rap y guitarras eléctricas, el Lollapalooza Argentina 2026 bajó el telón de su tercera jornada dejando momentos inolvidables y demostrando que el festival sigue siendo un espacio donde conviven las nuevas estrellas globales, las bandas consagradas y las promesas del futuro musical. Un cierre a pura emoción que quedará grabado en la memoria de miles de fanáticos.