
“Lola” en disputa: Dave Davies defiende a The Kinks tras las críticas de Moby
El histórico guitarrista cruzó al DJ por calificar de “transfóbica” a “Lola”. La polémica reabre el debate sobre contexto, arte y sensibilidad en el rock.
Una vez más, el rock vuelve a estar en el centro de un debate cultural que excede lo musical. Esta vez, el foco se posó sobre “Lola”, uno de los clásicos más emblemáticos de The Kinks, luego de que Moby calificara la canción como “desagradable y transfóbica” en una entrevista reciente. Las declaraciones no tardaron en generar repercusión, y quien salió rápidamente al cruce fue Dave Davies, guitarrista de la banda y hermano de su líder creativo.
Todo comenzó cuando Moby fue entrevistado por el medio británico The Guardian y le preguntaron qué canción ya no podía escuchar. Sin rodeos, eligió “Lola”, el hit lanzado en 1970, argumentando que la letra le resultaba problemática desde una mirada actual. El artista, una de las figuras clave de la música electrónica de las últimas décadas, aseguró que si bien valoraba la etapa inicial de la banda, le sorprendía lo “anticuada” que le resultaba esa composición en particular.
“Lola” no es una canción cualquiera. Escrita por Ray Davies, relata el encuentro entre un joven y una mujer trans en un bar del Soho londinense. En su momento, la canción fue considerada audaz, incluso provocadora, al abordar una temática que permanecía prácticamente invisible en el mainstream de la época. Inspirada en experiencias reales del propio Davies con el ambiente nocturno y el mundo drag, la canción se convirtió en un clásico de culto y en una pieza fundamental dentro del repertorio del rock británico.
Ante las críticas, Dave Davies no se quedó callado. A través de su cuenta en X (ex Twitter), el guitarrista expresó sentirse “profundamente insultado” por los dichos de Moby. “Me ofende profundamente que acuse a mi hermano de ser retrógrado o transfóbico”, escribió, defendiendo no solo la canción sino también la intención detrás de ella.
Para reforzar su postura, Davies compartió una carta de Jayne County, una figura histórica del punk y una de las primeras artistas trans visibles en la escena musical. En su mensaje, County reivindicó “Lola” como una canción pionera: “Cuando la escuché, me emocionó profundamente. Me sorprendió que una banda como The Kinks hablara de una persona trans en ese momento. Para mí, fue una canción que rompió barreras”.
El testimonio de County aporta una mirada clave al debate: la del contexto histórico. En los años 70, hablar abiertamente sobre identidades de género no normativas era prácticamente impensado dentro de la cultura popular. En ese sentido, “Lola” no solo se animó a poner el tema sobre la mesa, sino que lo hizo desde un lugar que muchos interpretaron como empático, o al menos curioso, más que condenatorio.
Dave Davies también recordó en sus publicaciones el vínculo de la banda con la comunidad drag, mencionando al colectivo The Cockettes, quienes solían acompañarlos en giras. “Los apreciábamos”, remarcó, buscando desarticular cualquier acusación de prejuicio o discriminación.
“¿Por qué Moby es tan grosero con esta simple canción? No somos transfóbicos. ¿Por qué tiene que atacarnos?”, insistió Davies, visiblemente molesto por la situación. Hasta el momento, Moby no respondió públicamente a estas declaraciones, lo que deja la polémica abierta y alimenta aún más la discusión en redes y medios.
Más allá del cruce puntual, lo sucedido vuelve a poner sobre la mesa una tensión recurrente: cómo analizar obras del pasado con los ojos del presente. El rock, como expresión cultural, ha sido históricamente un espacio de ruptura, provocación y también contradicción. Muchas de sus canciones, celebradas en su momento por desafiar normas, hoy son revisitadas bajo nuevas sensibilidades sociales.
El caso de “Lola” es paradigmático. Para algunos, su letra puede resultar problemática o desactualizada; para otros, sigue siendo una pieza valiente que abrió una puerta en tiempos mucho más cerrados. Lo cierto es que, más de cinco décadas después de su lanzamiento, la canción sigue generando conversación, y eso habla de su vigencia.
Mientras tanto, Moby continúa enfocado en su presente artístico. El músico lanzó recientemente su álbum “Future Quiet”, el número 23 de su carrera, reafirmando su lugar como una figura inquieta dentro de la escena electrónica.
En definitiva, la polémica entre Moby y Dave Davies no solo enfrenta dos miradas distintas sobre una canción, sino también dos formas de entender la historia del rock: como un archivo que debe ser revisado críticamente o como un testimonio de su tiempo que merece ser contextualizado antes de ser juzgado. Como suele ocurrir, la verdad probablemente esté en algún punto intermedio.