
La Portuaria vuelve con “Amor artificial”: baile, emoción y un mensaje urgente en tiempos digitales
La banda liderada por Diego Frenkel presenta su primer adelanto en 17 años: una canción que cruza groove, romanticismo y reflexión sobre el amor en la era tecnológica.
Después de 17 años sin editar material de estudio, La Portuaria regresa con una declaración artística que no pasa desapercibida. “Amor artificial”, su nuevo single, no solo funciona como carta de presentación de lo que será su próximo disco, sino también como un manifiesto sobre uno de los temas más universales y, al mismo tiempo, más amenazados por la modernidad: el amor.
«Una de las cosas que jamás podrá ser reemplazada por ningún artificio maquinal-tecnológico, es el amor. El amor nos define como especie, como seres vitales», afirma Diego Frenkel, sintetizando el espíritu que atraviesa la canción. En tiempos donde la inteligencia artificial, las redes sociales y la virtualidad dominan la escena, La Portuaria decide volver a lo esencial: la conexión humana.
Compuesta por Frenkel junto a Sebastián Schachtel, “Amor artificial” se sostiene sobre un groove bailable que remite a la pista nocturna, pero con una sensibilidad que escapa a lo superficial. La base rítmica —con Fernando Samalea en batería y María Eva Albistur en bajo— construye un pulso orgánico y envolvente, sobre el que se despliegan capas de arreglos que combinan lo clásico con lo contemporáneo.
Las cuerdas, con una impronta romántica y cierto aire disco, aportan una dimensión emocional que dialoga con la esencia histórica de la banda, pero también con una estética actual, minimalista y elegante. Es en ese equilibrio donde La Portuaria logra tender un puente entre su pasado y su presente, reafirmando su identidad sin caer en la nostalgia.
El lanzamiento viene acompañado por un videoclip dirigido por Ariel Senna, que potencia el mensaje de la canción desde lo visual. En él, la música se vuelve movimiento: cuerpos que bailan, se encuentran y se conectan en una especie de celebración colectiva que funciona como antídoto frente a la frialdad de lo artificial.
El clip cuenta con la participación de destacadas figuras del ámbito artístico, como Lorena Vega, Valeria Lois y Leonardo Sbaraglia, entre otros. Todos ellos aportan su presencia a una narrativa que pone el foco en la energía vital del encuentro humano, reforzando la idea central: hay algo en el contacto real que ninguna tecnología puede replicar.
En términos de producción, “Amor artificial” también refleja un trabajo cuidado y colaborativo. La canción fue grabada en Buenos Aires, entre Estudio Cortázar y Estudios Panda, con la participación de Mariano Bilinkis, Mariano Oliva, el propio Schachtel y Frenkel. La mezcla y masterización estuvieron a cargo de Bilinkis, mientras que la producción artística recae en el tándem creativo que lidera la banda.
Este regreso no es casual ni improvisado. La Portuaria, una de las bandas más singulares del rock argentino de los 90, supo construir un sonido propio que combinaba rock, pop, ritmos latinos y una marcada vocación por lo bailable. Con “Amor artificial”, ese ADN sigue intacto, pero actualizado a los códigos del presente.
El tema ya se encuentra disponible en todas las plataformas digitales y marca el inicio de una nueva etapa para el grupo. Una etapa que, lejos de buscar adaptarse ciegamente a las tendencias, parece apostar por una síntesis entre experiencia, identidad y una mirada crítica sobre el mundo actual.
Como parte de este regreso, la banda también confirmó su vuelta a los escenarios. La cita será el sábado 25 de abril en La Trastienda, un espacio emblemático de la escena porteña que promete ser el escenario ideal para reencontrarse con su público y presentar en vivo este nuevo material.
En definitiva, “Amor artificial” no es solo una canción: es una toma de posición. En un contexto donde lo digital avanza a pasos agigantados, La Portuaria propone detenerse, escuchar y, sobre todo, sentir. Porque si algo queda claro en este regreso, es que hay emociones que no pueden programarse, ni simularse, ni reemplazarse.
Y en ese territorio, el del amor real, la banda vuelve a decir presente.